lunes, 16 de agosto de 2010

Capítulo 2

Como todos los días, los alumnos del internado caminaban en masa hacia la cancha del recreo, todos iguales, con sus uniformes de invierno. Amaia se había quedado un momento más en clase para ayudar a Valeria a recoger el destrozo que había hecho. Las demás se habían marchado al recreo para coger sitio en la cancha. Ahora, Valeria y Amaia, de más o menos un metro sesenta las dos, intentaban encontrar a sus amigas entre un montón de gigantescos chicos de cuarto curso de secundaria y los estudiantes de bachillerato. Era imposible.




_Mira, mejor las esperamos en la cancha, que sino vamos a quedar o sepultadas entre estos motrocos o con el cuello dislocado de tanto estirarlo.

_Sí, tienes razón. Vamos.



Alice, Lily y Alex se sentaron en el sitio de siempre, en la parte más alejada del resto de la cancha. Donde ya era costumbre







Un rato después aparecieron Amaia y Valeria. Se sentaron cada una en su sitio de siempre y después de comer se pusieron a jugar a las cartas.

Después de que Alex ganara por enésima vez al cinquillo, Sam y Borja se sentaron con ellas para hablar.



_ ¿Qué? ¿Aburridas en tecnología?_ dijo Sam mirando directamente a Alex.

_SÍ.

_Sí…

_Mucho.

_ ¿Tú qué crees?

_ No tanto…

Todos se viraron a una hacia Alice y entonaron un sonoro:

_ ¿EING?

Alice giró la cara para que no la vieran sonrojarse y empezó a recoger las cartas y a barajarlas. Todos los demás, incluidos Sam y Borja, suspiraron exasperados. La Alice enamorada era un incordio insoportable para todos.

Amaia notó la incomodidad de Alice, así que decidió cambiar de tema.

_ Y, bueno…dime Borja, ¿cómo te fue el examen de sociales?

_ Tal y como tú habías dicho. Suspendí.

_ Ves Amaia, eres adivina, ¿qué hace falta que pase? ¿ que seas capaz de meterte en una lámpara mágica?_ dijo Sam. No era la primera vez que Amaia acertaba en sus predicciones, pero eran cosas triviales, incluso obvias, por eso solo Sam, Alice y Valeria creían en ella. El resto, incluida Amaia, pensaban que era una verdadera gilipollez.

_ Vamos a ver, Sam, BORJA SIEMPRE SUSPENDE LOS EXÁMENES, ¡siempre!

_ Bueno, quizas…

_ ¡¿QUIZAS?!

_ Vale, vale. Sí, tienes razón, Borja siempre suspende.

_ Es tonto el niño.

_ Siempre, no falla una vez.

_ Hay que ser muy bueno para fallar todas las preguntas…

_... de un tipo test.

_¡¡¡BUENO, YA ESTÁ!!!_ gritó Borja molesto. Todos estallaron en carcajadas

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