lunes, 16 de agosto de 2010

Capítulo 1

Estaban en la tercera hora, casi al final de la clase de tecnología, quedaban apenas 15 minutos para la hora del recreo, pero ellas ya no aguantaban más. Sus fascinantes actividades desde hacía ya rato eran:




Amaia: Miraba por el ventanal e imaginaba formas en las sombras de las nubes que había en el mar, mientras que intentaba que no se le cayera un lápiz que tenía entre la nariz y el labio, y se enrollaba un mechón de pelo rizado con el dedo.

Lily: Se miraba DISIMULADAMENTE en el CD que trae el libro de tecnología y parecía muy concentrada en llenarse su larga melena de trenzas.

Alice: Era la única que parecía prestar un mínimo de atención a la clase. Tenía la mirada fija en la parte delantera de la clase, hacia donde estaba la pizarra. Lo que poca gente sabía era que la más pequeña de la clase no miraba precisamente al profesor, sino a su “apuesto” príncipe azul, que tomaba frenéticamente apuntes de todo lo que salía de la boca del profesor.

Valeria: Parecía muy concentrada en hacer que su torre de lápices y gomas no se desmoronase encima de su mesa.

Alejandra: Miraba hacia la mesa de Amaia con cara de estar pensando en una travesura.







Alejandra arrancó ruidosamente un papel de su libreta, lo dobló varias veces y con un golpe de dedo lo mandó en dirección a la mesa de Amaia. El papelito voló por la clase de lado a lado, sacando de un golpe a Lily de su ensoñación, al pasarle el papelito por delante de sus narices, dándole en la cabeza a Sam, el compañero de mesa de Amaia. Sam soltó un grito de sorpresa. Amaia giró bruscamente la cabeza, haciendo que se cayera el lápiz que tenía en los labios al suelo. Todos los que presenciaban la escena se echaron a reír. El profesor gritaba a sus alumnos que PARASEN DE REIRSE. Tanto barullo desconcentró a Valeria en su afán por hacer una torre gigante a base de material de escritorio y todo lo que ya había hecho, que no era poco, cayó irremediablemente al suelo, haciendo un estruendo monumental. Todas las personas que había en la clase se giraron para ver mejor lo que había pasado. En ese momento, al girarse, Charles, el friki del que se había enamorado Alice, vio como ella le estaba mirando con cara de estar soñando. Inmediatamente, y como era de esperar, ella enrojeció hasta la raíz de su corto cabello moreno. El profesor abrió la boca para decir algo, pero con un gran estruendo sonó la campana del instituto, todos los alumnos salieron haciendo bulla, mientras se iban reuniendo lentamente en los grupitos habituales de amigos, dejando como de costumbre al profesor con la palabra en la boca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario